Inicio Sala de prensa Víctor Bohórquez: «Bajo el paso se viven momentos íntimos de reflexión y afloran sentimientos»
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Enfermero y cofrade, el presidente del ICOES Víctor Bohórquez recuerda en esta entrevista sus primeros pasos en la Hermandad de las Cigarreras. Después vendría su vinculación con la Hermandad de La Candelaria, donde creó el equipo de atención sanitaria junto a la doctora Mariló Rincón. Tras participar como costalero durante décadas ahora acompaña a sus hijos en la estación de penitencia.
3 de abril, 2025.- Noelia Márquez
–¿Cómo comenzó su vinculación con el mundo cofrade?
-A través de mi tía Mati, que pertenecía a la Hermandad de Las Cigarreras, y de mis padres. Cuando era niño todos los años disfrutaba del evento familiar: íbamos a ver la hermandad de Las Cigarreras. En el año 90 me hice hermano. Son ya 35 los años que he cumplido como hermano de Las Cigarreras, por tradición familiar. Posteriormente también me vinculé a la hermandad de La Candelaria y al Dulce Nombre de Bellavista.
–¿Costalero o nazareno?
-El Dulce Nombre de Bellavista es el primer paso que saqué como costalero. Era el año 93 y aún no había cumplido los 18 años, de modo que mi padre firmó una autorización. Años después, me sumé a la cuadrilla de costaleros de Nuestro Padre Jesús de la Salud, de la La Candelaria, cuadrilla a la que he pertenecido en el periodo 1999-2015. Durante 17 años he salido de costalero en La Candelaria.
–¿También en Las Cigarreras?
-En 2011 entré en la cuadrilla de costaleros de Nuestro Padre Jesús Atado a la Columna, el Cristo de la Flagelación de Las Cigarreras, donde he permanecido hasta 2015. También he participado en la Hermandad en el montaje de cultos, en la priostía etc etc.
–¿Sentimientos y devoción bajo el paso?
-Bajo el paso se viven momentos íntimos de reflexión. Afloran muchos sentimientos. Levantás dedicadas a personas, dedicadas a la esperanza y a situaciones.
–¿Anécdotas?
-Muchas. Recuerdo, por ejemplo, la última entrada de la Sagrada Columna. Carlos Villanueva, el capataz, la dedicó a Alberto, una persona invidente que siempre acompaña al Señor y que sentimos como nuestro guía. O el año que en La Campana, la promesa de un costalero le llevó a colocarse sobre las trabajaderas del Señor de la Salud. Son momentos muy emotivos que quedan grabados en la memoria.
–Como enfermero, ¿ha participado?
-En 2016 trabajaba como enfermero en la UCI Neonatal del Hospital de Valme cuando recibí la invitación para crear el equipo sanitario de La Candelaria, junto a Mariló Rincón, médico especialista en intensivos en el Hospital de Traumatología (HUVR). Los dos nos pusimos a ello. Durante dos años nos encargamos de la atención sanitaria en la Hermandad.
–¿Qué tipo de asistencias sanitarias son las más frecuentes en una hermandad?
-Cuando puse en marcha el equipo sanitario de La Candelaria junto a Mariló Rincón, la mayoría de las situaciones que requirieron de nuestra asistencia fueron lipotimias, síncopes, cortes… Asistimos más a personas del público que a los hermanos de la corporación.
–¿Siguen sus hijos la tradición cofrade?
-En 2018 dejé de intervenir en el equipo sanitario para acompañar a mis hijos Alba y Ángel en su deseo de salir como nazarenos. Mantengo mi vinculación, si bien ahora vivo la estación de penitencia de otro modo, junto a mi familia.
–¿Consejos a costaleros?
-La condición física. Salir de costalero es un trabajo físico muy duro. Es importante también la rehidratación hídrica, sin alcohol, teniendo en cuenta que bajo el paso se suda mucho. También es importante no enfriarse entre relevo y relevo.