Inicio Sala de prensa Sanidad propone diez recomendaciones para atraer y fidelizar profesionales y facilitar su retorno a Atención Primaria
Noticias
Noticias
Madrid, 4 de noviembre de 2026.- El Ministerio de Sanidad ha elaborado el informe Fidelización y retorno de talento en Atención Primaria: análisis de situación y estrategias para el Sistema Nacional de Salud, en el marco del Plan de Acción de Atención Primaria y Comunitaria 2025-2027. El documento analiza los factores que influyen en la permanencia, la salida y el retorno de profesionales de Enfermería Familiar y Comunitaria (EFyC) y Medicina Familiar y Comunitaria (MFyC), y propone diez recomendaciones para atraer y fidelizar talento en este ámbito.
Entre 2013 y 2023, el número de profesionales de Enfermería en los equipos de Atención Primaria aumentó un 18,5%, frente al 32,4% en los hospitales y el 54,1% en los servicios de urgencias y emergencias. En Medicina, el crecimiento en los equipos de Atención Primaria fue del 8,3%, frente al 24,8% en los hospitales y el 25,2% en urgencias y emergencias.

El estudio señala también un infraaprovechamiento de la especialización. En 2024, alrededor de una de cada cuatro especialistas en EFyC trabajaba en Atención Primaria (24,6%). En Medicina, uno de cada seis especialistas en MFyC ejercía en el ámbito hospitalario en 2023 (16,4%).
Las diez recomendaciones se organizan en cuatro líneas:
La primera busca garantizar que la Atención Primaria cuente con profesionales especialistas y propone desarrollar vías de retorno para quienes trabajan en otros ámbitos, reconocer las plazas de Enfermería Familiar y Comunitaria y adecuar la oferta de formación a las necesidades futuras.
La segunda se centra en mejorar la estabilidad, la flexibilidad y la conciliación. Entre las medidas planteadas figura ofrecer contratos estables a quienes terminan la residencia, vinculados a un equipo y un cupo de referencia, y avanzar hacia jornadas más flexibles.
La tercera propone mejorar la organización del trabajo mediante equipos integrados de Medicina, Enfermería y personal administrativo; reducir las tareas burocráticas que recaen sobre los profesionales clínicos, y ajustar las cargas asistenciales a las necesidades de la población y a las responsabilidades profesionales.
La cuarta línea plantea ampliar las oportunidades de desarrollo profesional, docencia e investigación, y reforzar el liderazgo y la capacidad de gestión de los centros de salud. También recomienda mejorar la coordinación, el seguimiento y la financiación de las políticas de fidelización y retorno.
.

La formación especializada determina en gran medida la capacidad del sistema para generar, atraer e incorporar profesionales en Atención Primaria. En Enfermería, la capacidad formativa en Familiar y Comunitaria ha experimentado un crecimiento notable. En 2024 había 1.653 especialistas en formación, un 191 % más que en 2017, y ese mismo año finalizaron la especialidad 720 profesionales, frente a 270 en 2018. Sin embargo, persiste un desequilibrio estructural entre el número de graduadas en Enfermería y las plazas de especialización disponibles: la ratio de plazas EIR por graduada se mantiene claramente por debajo de la unidad (≈0,16 en 2022–2023), lo que limita el acceso a la especialización y restringe la capacidad del sistema para formar profesionales en proporción a la demanda existente (22). En este contexto, todas las plazas EIR de Enfermería familiar y Comunitaria ofertadas se adjudican anualmente.
La especialidad de Enfermería Familiar y Comunitaria fue reconocida en el Real Decreto 450/2005, sobre especialidades de Enfermería. Posteriormente, en 2010, se aprobó y publicó su programa formativo mediante la Orden SAS/1729/2010, iniciándose ese mismo año la primera convocatoria de acceso a la formación sanitaria especializada a través del sistema EIR.
Junto a la vía EIR, el Real Decreto contempló una vía excepcional de acceso al título para reconocer la experiencia profesional acumulada por enfermeras que ya desarrollaban su actividad en Atención Primaria y Comunitaria. Este proceso generó una elevada demanda: más de 45.000 enfermeras solicitaron participar en el examen extraordinario. Sin embargo, los largos plazos administrativos y las sucesivas demoras hicieron que transcurrieran más de 11 años hasta la resolución definitiva. Finalmente, alrededor de 19.000 enfermeras se presentaron al examen, de las cuales 13.756 obtuvieron la acreditación oficial como especialistas en Enfermería Familiar y Comunitaria.
La primera convocatoria extraordinaria se celebró el 11 de diciembre de 2021, lo que explica que la mayoría de estos títulos se otorgaran en 2022. Este proceso supuso un hito en el desarrollo profesional de la enfermería en España, pero también puso de manifiesto una brecha entre el reconocimiento formal de la especialidad y su despliegue efectivo en el sistema. La creación de plazas específicas, bolsas propias, baremación adecuada, reconocimiento competencial y retributivo, y contratación acorde con la especialidad siguen siendo elementos clave por desarrollar para evitar que este talento formado quede infrautilizado o se desplace hacia otros ámbitos asistenciales.
A diferencia de la medicina, en enfermería la especialidad no constituye un requisito para el ejercicio en el SNS. En Atención Primaria conviven enfermeras generalistas y especialistas en Enfermería Familiar y Comunitaria y otras especialidades, con diferencias en el reconocimiento contractual, competencial y retributivo según la comunidad autónoma. El análisis de la disponibilidad debe, por tanto, considerar no solo el número de enfermeras que trabajan en Atención Primaria, sino también cuántas cuentan con la especialidad en Enfermería Familiar y Comunitaria y si ejercen en condiciones acordes a su cualificación. El Plan de Acción para la Atención Primaria y Comunitaria (PAPYC) 2025-2027 contempla actuaciones específicas en este ámbito, vinculadas a la financiación prevista en los Presupuestos Generales
del Estado de 2025.
Los datos disponibles sugieren un importante infraaprovechamiento de la especialización. Según la información reportada por las comunidades autónomas, en 2024 solo el 10,3 % de las enfermeras de Atención Primaria disponía de esta titulación, con una marcada variabilidad territorial (desde el 18,57 % en Catalunya hasta valores nulos en varias comunidades autónomas) (22), lo que equivale a alrededor de 4.660 especialistas. Esta cifra contrasta con los 18.959 títulos de especialista en Enfermería Familiar y Comunitaria estimados para 2024, obtenidos tanto por la vía EIR como por la vía excepcional de acceso a la especialidad. Tomando ambas cifras como referencia, aproximadamente 24,6 % de las especialistas en Enfermería Familiar y Comunitaria estaría trabajando en Atención Primaria.
Con 5,9 enfermeras en labores asistenciales por 1.000 habitantes en 2023, España se encuentra claramente por debajo de la media de la UE, situada en torno a 8,5 por 1.000 en los últimos años disponibles. La distancia con los países con mayor dotación es muy amplia: Noruega, Suiza, Finlandia e Islandia superan las 18 enfermeras por 1.000 habitantes, y Alemania, Irlanda, Australia o los Países Bajos se sitúan por encima de las 12. La ratio enfermera/médica en España (≈1,4) es uno de los más bajos de la UE, frente a valores próximos o superiores a 3 en los países nórdicos, lo que refleja un modelo asistencial con mayor dependencia relativa de la figura médica para la prestación de servicios. Esta menor disponibilidad agregada de enfermeras se traduce además en una dotación particularmente baja en Atención Primaria.
La tasa española de 0,72 enfermeras por 1.000 habitantes en EAP contrasta con los modelos organizativos de países como Reino Unido, Países Bajos o Escandinavos, donde las profesionales de enfermería asumen un papel más amplio y autónomo en el seguimiento de pacientes crónicos o la atención a procesos agudos leves (25). Las menores tasas de consultas médicas per cápita observadas en Suecia (2,3 en 2021), Finlandia (4,1) o Dinamarca (3,8) frente a España (4,8) se han asociado en parte a esta mayor integración funcional de las enfermeras en Atención Primaria .
La menor disponibilidad de profesionales de enfermería y el limitado despliegue de roles más avanzados sugieren que hay margen para optimizar el desempeño profesional de la Atención Primaria mediante una mayor integración funcional, el aprovechamiento efectivo de la especialización en Enfermería Familiar y Comunitaria y el desarrollo de modelos organizativos más orientados al trabajo en equipo, los cuidados, la promoción de salud comunitaria.